Imágenes mentales

En la imagrafía tenemos la descripción de varios tipos de imágenes, siendo las primeras a estudiar aquellas que creamos en nuestra mente. Estas son nuevas realidades o imágenes formadas mentalmente (conceptualmente), con base en experiencias sensoriales y haciendo uso de la imaginación. Reddo significa en latín “devolver, restituir, reflejar, producir, reproducir, reconvertir”, entre otros significados. Aplicando a la partícula latina IMAGO a esa otra palabra, se genera el término IMAGREDDO, aunque para hacer el vocablo más adecuado al español se puede llamar a ese tipo de imagen UN IMAGREDO. Quedará así definido como la imagen que reproduce en la mente una percepción real (aunque no necesariamente de un objeto real). En ese sentido, como señala Santos Zunzunegui, conviene aclarar que la imagen mental puede ser considerada desde el punto de vista de la representación en el conocimiento.

En torno a esto se pueden plantear muchas polémicas, tal como destaca el mismo autor, haciendo referencia a la opinión de Jean-Paul Sartre, para quien “las imágenes mentales presentan un contenido de naturaleza psíquica y no requieren para su aparición de estimulación física, aunque continúan manteniendo buena parte de las características de las imágenes que podríamos denominar ¨materiales¨.” Como toda representación mental que implique imagen (o imaginación) puede ser considerada un imagredo, teniendo un fuerte componente intelectivo, este concepto debe ser estudiado paralelamente bajo la óptica de la sicología y la filosofía. Aquí es importante separar esta idea de la que propone Charles Sanders Peirce para imagen mental, que es lo que él llama “icono” y que existen sólo en la conciencia y son las que nos permiten pensar. Para Peirce los iconos son los objetos del pensar. Se establece una relación semiótica en este caso, de sentido y significado por su relación con en el mundo de las ideas.

Para estos efectos, las imágenes mentales o imagredos son aquellas que se forman en nuestro pensamiento, no necesariamente ligadas a contenidos de conciencia, sino más bien a configuraciones formales y estructurales. Los imagredos se puede producir de recuerdos, de lecturas, de vivencias, y son individuales y propias de cada quien. El lector que disfruta un pasaje descriptivo en un texto, se hace una idea propia e individual de las imágenes que allí se sugieren. Es por ello que la mente y sus imaginaciones son formas únicas de percepción de la realidad.

(Artículo tomado de Ciberestética)

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